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| Antonin Artaud (1896 - 1948) |

En anteriores artículos he tocado de modo poco profundo el trabajo que realiza un actor en su preparación para una obra de teatro, es un trabajo arduo, constante y poco conocido, ese es todo el meollo del asunto, que el espectador no perciba todo el trabajo técnico sobre sí mismos que realiza el actor.
El enfoque que pretendo dar es lo que en mi particular visión es el pasado, presente y futuro del trabajo actoral, “La Investigación”, capaz de renovar constantemente el arte teatral y al mismo tiempo avanzar en el desarrollo del teatro como disciplina que es practicada por toda un grupo de gente que se dedica a él.
Buena Técnica o Exhibicionismo.
Cuando comencé a hacer teatro, siempre tuve una gran obsesión con la técnica actoral como medio para llegar a la maestría en el arte de las tablas, de ahí mi manía por investigar la teoría y técnica teatral. Por aquellos años en los que comencé a dedicarme más seriamente al teatro, empecé a observar que existían actores que utilizaban el teatro como medio para exhibir la maravillosa técnica actoral que con los años fueron perfeccionando, ¿eran ellos maestros de la actuación?
Si bien es cierto que casi siempre la maestría es fruto de una investigación individual y única que realizan los actores sobre la técnica en la que son instruidos mediante talleres, lecturas, escuelas y experiencia empírica en las tablas, la finalidad de dicha experimentación no es la adecuada en los casos en los que hacemos mención, ya que es motivada únicamente por el deseo de ser el mejor actor, el que resalta, no el que contribuye.
Esto desato en mí una gran lucha interna para averiguar cuál es la verdadera finalidad de la técnica actoral, su investigación y dominio. Esto por supuesto también me obligo a pensar en las razones por la cual la gente practica este arte y porque yo lo hago.
Con el tiempo entendí que como el maestro ruso Constantin Stanislavski decía el arte del actor se practica en la intimidad, es un trabajo muy duro que el espectador no debe percibir en el resultado final, de lo contrario la magia del actor desaparece al ser rebelado su misterio.
Mantener este misterio al que hago referencia es la diferencia entre un buen actor y un actor de excelente técnica pero que es exhibicionista. El buen actor contribuye desde su trabajo técnico a la evolución del teatro en general, el exhibicionista desarrolla únicamente su ego.
Porque el Actor Investiga.
Tratamos el tema que precedió a este para aclarar las finalidades de la investigación del actor en una perspectiva macro, ¿pero porque un actor debe investigar? La respuesta parece un poco obvia pero su profundidad es descomunal.
En la formación de un actor lo que se trata de hacer es generar en él capacidades que a futuro le permitan EXISTIR en un escenario, por supuesto esto depende del tipo de teatro que practique pero siempre su profesor buscara que EXISTA en un escenario.
Es este proceso el estudiante investiga constantemente sus capacidades en temas específicos que van desde el movimiento hasta la creatividad en escena y que componen la técnica especifica que se le imparte, el propio SER es sin duda alguna el objeto de estudio.
Una vez que se termina este proceso de formación elemental se continúa con otro que tiene que ver con la INTERRELACIÓN, en un primer momento con los compañeros de actuación y en un segundo y definitivo con el público.
Concluido este largo proceso el estudiante es capaz de EXISTIR en un escenario. El profundo conocimiento y dominio del YO que solo se puede conseguir investigando a conciencia y con sinceridad, por eso un actor investiga, porque es el único medio que tiene para APREHENDER el arte del actor y sus misterios.
Que Investiga Un Actor.
Como hemos manifestado, el principal objeto de estudio del actor es su propia existencia, de ahí parte todo lo demás. La orientación del actor a investigar ciertas cosas definirá la corriente a la que este se inclinara, los que se vean inclinados al movimiento probaran el teatro corporal, a los que les gusta el texto se orientaran a el trabajo con esta herramienta (por nombrar las preferencias comunes) y así las orientaciones se irán definiendo.
Estas orientaciones también definirán los temas a investigar, pero hay aquí un trasfondo que es mucho más interesante y que es una especie de EJE TRANSVERSAL en el trabajo actoral en todas las corrientes y culturas del mundo que tiene que ver con el teatro y su innegable vinculo con lo sagrado.
Al afrontar la construcción de un personaje (yo prefiero decir encuentro en lugar de construcción), un actor recurre a diferentes fuentes para que el personaje pueda EXISTIR EN LA REALIDAD MEDIANTE SU CUERPO, al conseguirlo este actor alcanza un NUEVO ESTADO DE CONCIENCIA, mediante diferentes medios logra cruzar un umbral que le permite percibir el mundo de otro modo, se puede decir que MEDIANTE EL PERSONAJE, eso pasa con los actores que trabajan con el cuerpo en el famoso TRANCE del que hablaba Grotowski, lo mismo con los actores Kabuki y con los Danzantes de Tijeras.
En ese sentido, los actores investigan los recursos que lo llevan a cruzar el umbral y alcanzar ese nuevo estado de conciencia, esto independientemente de la corriente con la que este se identifique.
Pero la diferencian entre los buenos actores y lo que no lo son, por más feo que suene, es justamente que los primeros nunca dejan de investigar diferentes modos de cruzar el umbral que los hace encontrarse con el personaje, los segundos se conforman con los medios que han encontrado y saben que funcionan como si fueran una receta para llegar al cielo.
Ese es el motivo que me llevo a dejar de pensar a recurrir a la formación actoral en las escuelas que por el mismo sistema educativo no entienden que hay cosas que no se pueden enseñar y que al intentarlo la creatividad disminuye, porque como todo en el mundo lo que funciona para uno no necesariamente funciona para el otro.
Conclusión.
Para mi definitivamente el trabajo del actor es de carácter INICIÁTICO, por ende es una peregrinación constante, una INVESTIGACIÓN CONTANTE DEL PROPIO SER HUMANO, SU VINCULO CON LA REALIDAD Y LO SAGRADO.
Este peregrinaje sin fin que el actor acepta voluntariamente al decidir dedicarse al teatro, es el motivo por el cual el teatro se renueva constantemente desde la perspectiva del trabajo del actor, la investigación del actor crea constantemente diferentes modos de hacer teatro, nuevas técnicas, nuevas estéticas.
Este trabajo dista de las mezquindades de individuos que utilizan el teatro para ser reconocido por la sociedad, los actores son sin duda alguna el cuerpo vivo del teatro y la columna sobre la cual descansa el enorme peso de mantener vivo el arte de las tablas.

“El teatro consiste en extraer pedazos de la realidad y llevarlos a la escena”, este es el concepto que guía los destinos del teatro cusqueño desde hace más de diez años, para bien y para mal, al mismo tiempo.
Proviene de uno de los más grandes maestros de este arte, aquel que sin duda creo la técnica del actor más difundida y usada en el mundo entero, nos referimos a Constantin Stanislavski, el director ruso de principios del siglo XX creador del “Sistema”, principal representante de una de las corrientes mas importantes de la historia del teatro, el Naturalismo.
Desde que llegaron por estos lares estos conceptos han sido la boga en técnica actoral y al mismo tiempo sin querer queriendo han significado un atraso para el desarrollo de teatro cusqueño.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX un joven ruso acudía frecuentemente a las representaciones teatrales que llagaban a su pueblo, sentía una gran curiosidad por este arte, pero sin embargo noto algo que no lo terminaba de convencer, los grandes actores que representaban a grandiosos personajes de la historia del teatro parecían no encontrar una regularidad en la calidad de sus actuaciones, un día podían actuar de tal modo que lograban conmover en lo más profundo a los espectadores y otros días simplemente parecían no estar inspirados.
Este hecho intrigo profundamente a este joven que comenzó a investigar los motivos de esta falta de regularidad y exclusiva dependencia de la inspiración para realizar una actuación sentida y verídica, esta búsqueda lo llevo a indagar en la psicología que por entonces estaba en pañales, con el tiempo se dio cuenta que había una evidente carencia de una técnica unificada que permitiera a todos los actores representar vívidamente sus personajes en cada una de las presentaciones que tuvieran que realizar.
Este joven ruso como podrán imaginar era Stanislavski, que decidió dedicar sus vida a la elaboración de esta técnica que como mencionamos más arriba posteriormente se denomino “El Sistema”, que consiste en una seria de capacidades que debe dominar un actor y que podríamos resumir casi sin hacerle justicia en las siguientes: Observación, Concentración, Imaginación, Acción, Objetivo, Circunstancias Dadas, Sentido de
Según este maestro la inspiración y los sentimientos son algo que no podemos convocar a nuestro antojo y mucho menos utilizar según nuestra conveniencia con el fin de realizar representaciones vívidas a nuestro capricho, entonces su propuesta consiste en engañar a nuestra propia mente con una complicada psicotécnica que permitiera a los actores evocar las emociones para conseguir lo que él denominaba “Vivir
Junto con la revolución que significo la creación de esta técnica unificada para la formación de actores de teatro también vino una revolución en las puestas en escena, al seguir la vía natural Stanislavski llego a la realidad, realidad en el vestuario, en el maquillaje, en la escenografía, etc.
La obsesión del maestro ruso con la realidad se convirtió en una estética realista que se apodero de la escena europea y posteriormente mundial por más de treinta años, esto desencadeno al mismo tiempo mucha critica de parte de muchos directores del mundo (Craig, Fuchs, Appia, Marinetti) y muchos de la propia Rusia (Meyerhold, Tiarov, Evreinov), pero a pesar de la dura crítica el Naturalismo se desarrollo con gran salud.
La principal crítica que se le hacía a esta estética era su falta de la teatralidad, para la mayoría de los directores el público debía saber que estaba en el teatro no confundirlo con la vida cotidiana, lo cual le quitaba mucho del encanto al teatro de esa época.
Para Vsevolod Meyerhold desterrar la teatralidad del teatro y sustituirla por la realidad de la vida cotidiana convierte a los espectadores en voyeristas que “Miran por el Ojo de
Con el tiempo esta corriente se convirtió casi en un dogmatismo casi extremo y ese es el motivo por el que genera retraso en la evolución del teatro, especialmente en nuestra ciudad que carece de espacios de debate teórico, estético y de crítica objetiva.
Pero no es un problema netamente cusqueño, peruano o latinoamericano sino una característica de la herencia del maestro Stanislavski que se genero en su ánimo por crear (como dijimos antes) una técnica unificada y general para el arte de las tablas, y como bien conocemos ahora después de más de cincuenta años en los fenómenos artísticos, y ciencias sociales no podemos buscar leyes generales que se aplique a todos los casos.
En su esfuerzo por desterrar de una vez por todas las malas actuaciones Stanislavski descalifico a todo lo que no era actuación naturalista como si no fueran teatro, para el existen tres tipos de actores: El actor mecánico que hace los cosas de modo automático recurriendo al clisé (o como suena cliche) para actuar sin ningún sentimiento alguno realizando una actuación externa, sin contenido emotivo. El actor que representa que en algún momento del proceso de ensayos llego mediante a la inspiración a vivir su parte, en ese momento aprendió externamente las reacciones de su cuerpo y si voz y es capaz de representarlas posteriormente a su voluntad, pero sin carga emotiva alguna. El Actor, que sigue las leyes de la naturaleza que es actor de verdad porque conoce la psicotécnica que es propia del autentico arte teatral.
Esta descalificación de los otros dos tipos de actor generó en los que acceden a la literatura escrita por el maestro ruso y los fieles defensores de sus preceptos a despreciar el teatro que no fuera naturalista, es mas a pensar que no es teatro por ende también a creer que el que no conoce las enseñanzas Stanislavskianas es un simple amateur.
La gran consecuencia de este dogmatismo es que la mayoría de talleres de teatro que se dictan con cierta regularidad en la ciudad se dedican exclusivamente a impartir técnicas Naturalista y dejan de lado el mundo mágico en el que nos rodea en el contexto andino al que pertenecemos, del mismo modo limitando las capacidades de las personas que se internan en el mundo del teatro para experimentar otros lados del teatro que contribuyen mas efectivamente a la búsqueda de un teatro propiamente cusqueño.
Al buscar constantemente la realidad en un contexto como el nuestro estamos limitando las visiones artística y técnica de los artistas de las tablas, y al mismo tiempo limitando las creaciones que estos realizan a algo que hasta cierto punto es limitado predecible y repetitivo.
También vincula irremediablemente a las practicas teatrales cusqueñas con el texto dramático que como bien sabemos no es parte del teatro en si sino que es parte de la literatura, el uso del texto dramático tiene increíbles ventajas (es algo que conozco desde adentro ya que casi toda mi experiencia como actor y director han sido trabajando con texto) pero al mismo tiempo limita el proceso de puesta en escena a una estructura (por lo general Aristotélica) rígida y difícil de flexibilizar.
Como consecuencia el desarrollo del teatro cusqueño está limitado y hasta cierto punto detenido al percibir que el buen teatro es exclusivamente naturalista y que busca la realidad, al tener este punto de vista negamos nuestras propias raíces rituales y culturales que son parte de la búsqueda del hombre andino hacia lo divino y son parte del autentico teatro cusqueño.
La realidad no es suficiente para representar a nuestro mundo andino, para encarnarnos como seres humanos, no es suficiente para reconectar al pueblo con el arte teatral, el teatro naturalista no es bajo ningún motivo teatro cusqueño.